Al cruzar datos de una operación en una empresa de alcance nacional, vimos algo que no calzaba: una desviación importante de insumos. Quisimos mostrársela a la persona que lideraba esa operación. No logramos concretar esa reunión.
Cuando por fin alguien de nuestro equipo pudo conversar con esa persona por teléfono, la explicación fue simple. Su rol y sus incentivos estaban puestos en la venta, y lo que no se midiera en venta no era su prioridad.
Esta no es una historia sobre una persona. Es una historia sobre cómo está diseñado el sistema. Y plantea la pregunta que ordena este artículo:
¿Hasta cuándo vamos a medir y premiar a los líderes solo con resultados económicos de corto plazo, y a esperar que, además, cuiden el largo plazo y tengan una visión más global de lo que pasa en las demás áreas de la operación?
En una organización grande, nadie decide mal por maldad. Decide según lo que se le pide y lo que se le premia. Si el indicador que define el bono es la venta del mes, el insumo que se pierde, el registro que no se hace o el hallazgo que queda abierto compiten contra algo más urgente y mejor medido.
El marco de referencia profesional de la auditoría lo reconoce de dos maneras.
La primera está en las Normas Globales de Auditoría Interna del IIA (The Institute of Internal Auditors, 2024). Entre los procesos de gobierno que la auditoría debe entender para planificar su trabajo, la norma 9.1 incluye cómo la organización gestiona el desempeño y la rendición de cuentas. Es decir, no se audita solo el proceso: también se mira el sistema que empuja a las personas a cuidarlo o a descuidarlo.
La segunda está en COSO (Committee of Sponsoring Organizations of the Treadway Commission), uno de los marcos de control interno más difundidos. Su versión de 2013 tiene 17 principios y dedica uno a la rendición de cuentas. Entre los puntos que propone considerar están los incentivos y recompensas, su relevancia en el tiempo y las presiones excesivas, que pueden llevar a las personas a saltarse procesos por temor a no cumplir metas.
Hay además un espejo interesante. Las Normas del IIA advierten que los planes de remuneración de los propios auditores pueden comprometer su objetividad. Dan como ejemplos medir su desempeño por el número de hallazgos o por los ahorros de costos que logran. Si el diseño de los incentivos importa para quien audita, importa igual para quien opera.
1. La auditoría busca proteger valor, no solo detectar errores. Las Normas Globales del IIA, parte del Marco Internacional para la Práctica Profesional (MIPP, o IPPF en inglés), definen su propósito como fortalecer la capacidad de la organización para crear, proteger y sostener valor, con aseguramiento independiente, objetivo y basado en riesgos. Se organizan en cinco dominios y 15 principios.
2. Cada línea tiene un rol. El Modelo de las Tres Líneas del IIA (actualizado en 2020, antes llamado «Tres Líneas de Defensa») distingue tres tipos de roles:
Lo importante para este tema es que el riesgo de una operación es de quien la dirige. La auditoría informa; no es dueña del riesgo. De hecho, la norma 11.5 de las Normas Globales es explícita: si la dirección acepta un riesgo por sobre la tolerancia de la organización, el asunto se conversa con la alta dirección y, si no se resuelve, se eleva al consejo. Resolverlo no es tarea de auditoría.
3. El riesgo se gestiona con criterios comunes. La norma ISO 31000:2018 entrega directrices para identificar, analizar, evaluar, tratar y comunicar riesgos en toda la organización. Y la ISO 19011:2018 ofrece directrices para auditar sistemas de gestión, como los basados en ISO 9001 o ISO 14001. Ninguna es certificable por sí misma, pero son el lenguaje común con el que conversan calidad, riesgo y auditoría.
Quien conversa con las dos partes escucha dos relatos que parecen contradictorios y, a la vez, son ciertos.
Desde operaciones y mantenimiento, la auditoría llega a frenar. Pide mucha documentación y registros de evidencia, y producirlos es trabajo adicional para equipos que ya tienen la operación encima. Cada solicitud resta tiempo a lo que realmente se les mide.
Desde auditoría y compliance, el problema es el opuesto: sin evidencia ordenada y a tiempo, no se puede dar aseguramiento. Y las Normas del IIA son exigentes en eso. Piden información relevante, fiable y suficiente, y documentación que permita a otra persona repetir el trabajo y llegar a las mismas conclusiones.
Las dos áreas tienen razón. El conflicto no está en las personas, sino en que la evidencia se produce dos veces: una para operar y otra para ser auditado.
La práctica que más valor ha generado con nuestros clientes consiste en romper esa duplicación. El dato que operaciones y mantenimiento registran para gestionar su día a día es el mismo que alimenta a otras áreas, entre ellas auditoría y riesgo.
El cambio de modelo se ve así:
Para que funcione hay tres condiciones:
Esta idea tiene respaldo en la literatura profesional. El IIA publica una guía de tecnología (GTAG, Global Technology Audit Guide) sobre auditoría y monitoreo continuos, que distingue el monitoreo continuo, que es un proceso de la dirección, de la auditoría continua, que es de la auditoría interna, y recomienda coordinarlos. También las Normas Globales piden coordinación entre quienes dan aseguramiento, para minimizar la duplicación y detectar brechas (norma 9.5). Y mencionan las listas de comprobación y las herramientas automatizadas como mecanismos de supervisión continua (norma 12.1).
Una precisión importante: el dato compartido reemplaza la caza de documentos, no el criterio ni la independencia del auditor. Las Normas señalan que la información es más fiable cuando se obtiene de una fuente independiente o se corrobora (norma 14.1). Auditoría sigue verificando. Lo que cambia es que parte de una base diaria y no de una muestra.
Con varios de nuestros clientes damos un paso más: se parametriza la matriz de riesgos asociada a cada dato que se captura en terreno.
La matriz de riesgos, que valora cada riesgo por su impacto y su probabilidad, es una herramienta central en el marco del IIA. Conectarla directamente con el dato cambia dos cosas:
Esto último nos parece lo más importante. Un riesgo que solo vive en el informe de auditoría llega tarde. Un riesgo visible en el momento de decidir cambia la decisión.
Un caso documentado en el área de calidad: +37% en aprobación de auditorías en 16 meses, sin aumentar el equipo, al digitalizar los protocolos y controlar los hallazgos hasta su cierre.
Cada operación parte de una línea base distinta, por lo que no es una promesa, pero muestra lo que pasa cuando la evidencia deja de ser un trámite y pasa a ser parte del proceso.
Esta parte es nuestra mirada, no una exigencia normativa. Después de lo que hemos visto:
Si hoy en su organización la auditoría y la operación se ven como adversarias, probablemente no haya un problema de personas. Hay un problema de diseño: de incentivos, y de datos que se producen dos veces.
¿Quiere ver cómo se vería este enfoque en uno de sus procesos? Una conversación de diagnóstico permite revisar qué se puede medir hoy, qué se puede controlar y qué indicadores tendría disponibles en las primeras semanas.
| IIA | The Institute of Internal Auditors, organismo global de la profesión de auditoría interna. |
|---|---|
| MIPP / IPPF | Marco Internacional para la Práctica Profesional / International Professional Practices Framework del IIA. Incluye las Normas Globales, los Requerimientos Temáticos y las Guías Globales. |
| Normas Globales de Auditoría Interna | Publicadas por el IIA el 9 de enero de 2024; 5 dominios y 15 principios. Traducción al español del Instituto de Auditores Internos de España y la Fundación Latinoamericana de Auditores Internos. |
| Modelo de las Tres Líneas | Modelo del IIA actualizado en 2020 que distingue los roles de la primera línea (operación), la segunda (riesgo y cumplimiento) y la tercera (auditoría interna). |
| COSO | Committee of Sponsoring Organizations of the Treadway Commission. Marco Integrado de Control Interno (2013): 5 componentes y 17 principios. |
| ISO 31000:2018 | Gestión del riesgo: directrices. |
| ISO 19011:2018 | Directrices para la auditoría de sistemas de gestión. |
| GTAG | Global Technology Audit Guide, guías de tecnología del IIA; incluye la guía de auditoría y monitoreo continuos. |
Este artículo toma las Normas Globales de Auditoría Interna del IIA como marco de referencia. No constituye una declaración de conformidad con ellas ni reemplaza su texto oficial. Los casos de clientes se presentan sin identificar a las organizaciones ni a las personas. Los datos pertenecen a cada cliente, quien define su uso y acceso. Tocheck no divulga información de sus clientes sin su autorización por escrito.
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