Preventivas ejecutadas y pagadas, depreciación, hoja de vida de los equipos, capacidad real del personal frente a lo que exige la operación, y el costo de las fallas críticas: tenerlo en línea y cruzar información es lo que permite decidir bien.
Cerrar el presupuesto de mantenimiento no debería sentirse como adivinar un número que después hay que defender. Sin embargo, para muchos gerentes de mantenimiento así se vive cada cierre anual: entre planillas sueltas, memoria de lo que pasó, y la sensación de que falta algo importante. Terminan pidiéndole a su equipo que cuantifique las fallas del año buscando en correos antiguos y en reportes de operaciones que quedaron sueltos en WhatsApp.
Lo curioso es que casi nunca falta la información. Lo que falta es tenerla junta. Cuando una empresa cambia de sistema, uno de los errores más comunes es dejar atrás años de registros, historial de equipos, fallas recurrentes, trabajos ya realizados, y partir de cero, como si esa historia no valiera nada.
Tampoco ayuda que los datos del área dependan de quién esté de turno ese día, o quedar a merced de que otra área lleve un registro que la afecta directamente, sin que usted tenga control real sobre esa información.
En los últimos meses hemos visto lo contrario: clientes que nos traspasaron su historia completa, en Excel, CSV o PDF, y que también conectamos con el ERP que ya usaban. Con esa historia cruzada, cada equipo pasa a tener una hoja de vida real: sus preventivas ejecutadas y pagadas, su depreciación, y las fallas recurrentes que arrastra. Eso también permite comparar la capacidad real del personal de mantenimiento frente a lo que la operación efectivamente exige, y ponerle un monto claro al costo de las fallas críticas que afectan tanto la operación como la rentabilidad.
Con esa información en línea, un gerente de mantenimiento puede armar el presupuesto anual con respuestas, no con estimaciones:
La historia de su área ya existe. La única pregunta pendiente es si hoy la tiene en línea, o todavía dispersa esperando que alguien la junte antes de cerrar el presupuesto anual.
Si le hace sentido, conversemos sobre su operación específica y veamos juntos cómo hacerlo sin sumarle trabajo a su equipo.
Porque terminan pidiéndole a su equipo que cuantifique las fallas del año buscando en correos antiguos y reportes de operaciones sueltos en WhatsApp, en vez de tener esa información centralizada.
Uno de los errores más comunes es dejar atrás años de registros, historial de equipos, fallas recurrentes y trabajos realizados, y partir de cero.
En Excel, CSV o PDF, y también conectando el ERP que la empresa ya utiliza.
El registro que reúne sus preventivas ejecutadas y pagadas, su depreciación, y las fallas recurrentes que arrastra.
Cruzando esa historia se puede ver la capacidad real del equipo frente a lo que la operación efectivamente exige.
Porque permite ver con claridad el costo de esas fallas tanto en la operación como en la rentabilidad, no solo su ocurrencia.
Cuántas preventivas se hicieron versus las proyectadas y su costo, la tasa real de cierre de incidencias y el cumplimiento del SLA, qué equipos conviene renovar cruzando preventivas, correctivas y depreciación, y cuánto hay en bodega y su valor.
Cuéntenos qué proceso le está costando controlar y le mostramos cómo se vería en Tocheck.